jueves, 27 de abril de 2017

Teclas

Me dieron ganas de escribir. No sé por qué ni como, o porque me da tanto placer imaginarme frente a un teclado, escuchando el sonido de las teclas al ser presionadas. Me encanta ese sonido. Siempre me gustó. Por eso me fascinaba (y me avergüenza admitir que sigue fascinando) ir a los cyber a usar las computadoras.
Si, tal vez no funcionan muy rápido, tal vez se traban, cuelgan y son más ineficientes que lo útil que intentamos torpemente atribuirles, pero me hacían sentir increíble. Como si tuviese el control total de la información de esa computadora, como si supiese más que el resto. De chica me hacía sentir que era una hacker, una espía, o simplemente una secretaria muy habilidosa en su trabajo. Y me encantaba.
Me encantaba sentir que tenía el control, que sabía lo que hacía. Y la realidad es, que sigo teniendo esa misma sensación ahora mismo mientras escribo esto al son del “ruidito molesto” de las teclas. Tal vez no se me viene a la mente a priori la imagen de una hacker de la red, pero el sentimiento es igual, me siento en pleno control de mis acciones, de mis objetivos.

¿Se imaginan un teclado silencioso? Supongo que muchos ya lo tienen, y ni siquiera se habían detenido a pensar en las diferencias entre un teclado normal y un teclado ruidoso, de hecho, tal vez ahora mismo se están preguntando si su teclado hace ruido o no, quizás ni siquiera lo recuerdan. ¿Por qué lo harían? Hasta yo lo reconozco, no es algo importante… o al menos no para todos. Pero me cuesta imaginar el vacío, la ausencia de alguien que te acompañe, que te sienta mientras sentís lo que estas escribiendo, que escriba con vos, a la par, como uno.

domingo, 9 de abril de 2017

La lluvia

La lluvia purifica. La lluvia se lleva todo lo malo, lo limpia, lo hace desaparecer. O al menos lo intenta. Creo que necesitamos de más bailes bajo la lluvia, de más besos bajo los chubascos que aparecen cuando menos nos los esperamos. Necesitamos más trotes sin paraguas hasta la parada del colectivo. Necesitamos empaparnos más, dejar de ocultarnos por miedo y empezar a entender que hasta que no enfrentemos lo triste, lo malo, lo doloroso, nunca podremos dejarlo ir, jamás podremos limpiarlo.
Ese miedo nos obliga a llevar paraguas...Un paraguas que nos protege de la realidad, pero a su vez no nos permite vivir libres.

Sin nombre

Te desnudo con los ojos y te toco con la boca,
Te acaricio con el cuerpo y te siento con la piel,
Y lentamente,
Sin que te des cuenta,
Te hago el amor.
No porque te esté tocando, sino porque todas mis partes te aman a su manera,
En perfecta armonía.

Y eso amor mío, aunque tú no lo sepas es amor.

"Te quiero"

No supe que lo amaba hasta que un “Te quiero” me quedó corto, hasta que un “mucho” no pudo agregar todo lo que lo quería. Hasta que encontré otra palabra para definir lo que sentía y que abarcara todas las maravillosas cosas que me hacía sentir.

Pero una vez que lo supe, no hubo vuelta atrás. Lo dije para mis adentros, en un susurro casi inaudible “Creo que lo amo”, y ahí desde ese preciso instante deje de ser mía, para convertirme en suya.