No supe que lo amaba hasta que un “Te quiero” me quedó
corto, hasta que un “mucho” no pudo agregar todo lo que lo quería. Hasta que
encontré otra palabra para definir lo que sentía y que abarcara todas las
maravillosas cosas que me hacía sentir.
Pero una vez que lo supe, no hubo vuelta atrás. Lo dije para
mis adentros, en un susurro casi inaudible “Creo que lo amo”, y ahí desde ese
preciso instante deje de ser mía, para convertirme en suya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario